Menos oportunidades para quien trabaja por su cuenta

5 03 2010

Por Dalila Carreño y Eduardo Cordero

Foto-montaje de Mario Alfaro

Las facturas no dejan de llegar y Luisa Ferré hace malabares para llegar a fin de mes. Desde su casa, que hasta hace unos meses también era su estudio, la joven hace llamadas con la esperanza de recibir la buena noticia que le permita reactivar su trabajo como fotógrafa.

Antes de que su nombre formara parte de la lista de parados autónomos, esta barcelonesa de 32 años trabajó durante seis años en una revista, pagaba la seguridad social y de alguna forma se sentía protegida porque esas prestaciones también contemplaban su jubilación.

Ese estilo de vida, explica Ferré, le resultaba cómodo porque trabajaba sin horarios fijos y era independiente, pero con los niveles de desempleo que hoy en día hay en España, se ha dado cuenta de que el colectivo de los autónomos es el más desprotegido.

“Me siento olvidada, me encuentro como cuando empecé después de acabar la Universidad. Llegué a tener mucho trabajo y a realizar reportajes gráficos constantemente, pero ahora sólo tengo algo de vez en cuando, y además pagan menos”, dice.

Ferré pertenece al sector de los autónomos, un colectivo que con la crisis ha visto aumentada su ya de por sí vulnerable situación laboral.

“En la editorial donde trabajaba cerraron la revista y despidieron a la mitad del personal, entre ellos a mi. Esto me da mucha inseguridad, sobretodo por la incertidumbre de no saber qué pasará, y también siento rabia porque me ha tocado vivir la crisis después de muchos años de estudios, becas y premios. Además hacía lo que más me gustaba, trabajaba de fotógrafa y editora, y me iba muy bien”.

Aunque se habla poco de ellos, los autónomos representan casi el 19% del total de trabajadores en España, siendo Cataluña la comunidad con mayor proporción de trabajadores por cuenta propia con un total de 340 mil, según los datos oficiales de la Confederación Nacional de Autónomos y Microempresas (Conae) y el Ministerio de Trabajo e Inmigración.

Desde que comenzó este año, todos los días son más de 400 los autónomos que causan baja en la Seguridad Social en toda España, un país que alberga algo más de 3 millones de trabajadores bajo este régimen.

“Intento no agobiarme porque sé que es algo general y en mi sector muchísima gente está en la misma situación. Sólo espero que cambie algún día”, agrega Ferré.

El colectivo de los autónomos padece ciertas desventajas frente a los trabajadores con relación de dependencia. No tienen ingresos fijos y no pueden gozar de la baja médica, aunque esta semana el gobierno aprobó otorgarles una ayuda económica, de la que sólo se beneficiarán 5 mil de ellos.

“A los autónomos les afecta más la crisis porque no tienen el mismo músculo económico y financiero ni la misma capacidad crediticia que puede tener una gran empresa”, explica Salvador García Torrico presidente de la Conae.

Otro obstáculo de este colectivo es que un autónomo jubilado cobra un 40% menos de pensión que un trabajador que pertenezca al Régimen General; sólo tienen derecho a 18 días de vacaciones, pero sin que se las paguen; y además no pueden cobrar la prestación por desempleo.

“El panorama no es bueno, me gustaría ser optimista, pero la verdad es que no tenemos perspectivas optimistas de que a corto plazo nos ayuden a salir de la crisis. Hay que activar el consumo, y para activar el consumo hay que generar empleo, y para generar empleo hay que cambiar las condiciones de los autónomos”, dice García Torrico.

En el caso de Sonia Carballo, diseñadora gráfica de moda, ya suman tres meses los que lleva desempleada. Ahora ve claramente las desventajas de vivir como autónoma.

“No tienes vacaciones pagadas, te pueden despedir sin avisarte 15 días antes, tienes que cumplir con tus impuestos y dar un dinero a la seguridad social, aunque no tengas trabajo. Es muy complicado”, asegura Carballo.

Durante un año y medio estuvo trabajando con un cliente que sólo accedió a contratarla como autónoma. A ella no le importaba ya que con sólo trabajar tres o cuatro días a la semana vivía cómodamente  y podía dedicarse a su pasión, la pintura.  Pero todo cambió con la crisis, ya que la empresa con la que trabajaba de manera regular prescindió de sus servicios.

“Cuando me quedé sin trabajo, conseguir clientes fue mas difícil, y pagar por ser autónoma sin tener clientes es imposible. Las leyes están fatal, aunque seamos trabajadores autónomos deberíamos tener los mismos derechos que todos los demás”, dice Carballo.

Y aunque ella buscó otras opciones para emplearse sólo consiguió una, pero ya no cubría sus gastos.

“Haciendo la balanza entre lo que cobraba y lo que pagaba, ya no me salía a cuenta. Sigo sin conseguir empleo, vivo de lo que ahorré mientras trabajaba, pero ese dinero se está terminando”, lamenta  la pintora.

Ferrán Fulla, responsable de salud laboral de la Federación sindical de Trade (Trabajadores Autónomos Dependientes) de CCOO Catalunya coincide con Carballo en que les hacen falta mecanismos de protección debido a que, en tiempos de crisis, el interés de las empresas consiste en eliminar personal para reducir los gastos fijos.

“El gobierno tendría que reconocer que hay un problema. No puede dejarlo todo a la iniciativa del autónomo. Si los autónomos estuvieran reconocidos como dependientes, tendrían indemnizaciones, bajas sin perder su puesto de trabajo, incluso se podrían afiliar para que en un futuro se pudieran negociar con las empresas o sectores especies de convenios colectivos”, explica Fulla.

En un comunicado de esta semana, la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) denunció que “este colectivo está muy olvidado; la destrucción del empleo siembra desconfianza, alarma y desconcierto; los trabajadores autónomos son los grandes afectados de la crisis, con una pérdida de empleo de unos 500 puestos de trabajo al día”.

A raíz de esta problemática, la Conselleria de Trabajo en Catalunya ha tomado algunas medidas, como la puesta en marcha de la Renta para la Formación de los Trabajadores Autónomos, lo que supone un respiro para el colectivo, ya que consiste en una prestación de 425 euros que se entregarán durante seis meses para quienes hayan cesado su actividad a partir del 1 de enero de 2009.

Y aunque en el último año unos 28 mil autónomos catalanes se dieron de baja en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (Reta), sólo algunos podrán acceder a esta ayuda debido a que no todos ellos cumplen con los requisitos para beneficiarse de esta prestación.

Por su parte, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, ha aprobado un Real Decreto que tiene por objetivo garantizar más seguridad jurídica y más derechos laborales a los autónomos económicamente dependientes. Sin embargo, este colectivo cree que la ayuda llega tarde y que aún falta mucho por hacer.

Anuncios




Los autónomos son el 19% de la población activa

5 03 2010

Por Ana Paula Tovar

El 19% de la población activa en España trabaja de manera autónoma. Las personas que eligen o se ven obligadas a trabajar de forma independiente pueden no tienen jefe y definen sus propios horarios de trabajo, pero igual que los trabajadores con contrato laboral se ven afectados por situaciones externas, como lo es la crisis económica del país.

Como ejemplo de la gravedad de la situación, el 88,6% del colectivo autónomo en Catalunya dice que se ha visto afectado por la crisis, según la Confederación Nacional de Autónomos y Microempresas (Conae). Y tan solo el año pasado casi 30 mil dejaron de estar afiliados a la Seguridad Social. Esto puede deberse a dos razones: que los trabajadores dejaron de tener suficiente dinero para pagar su cuota mensual, o que comenzaron a  trabajar en negro (no cotizan en la Seguridad Social ni pagan impuestos).

Fuente: Conae

Para medir ese fenómeno, el gobierno y las asociaciones que agrupan al colectivo autónomo registran el número de trabajadores que se dan de baja de la seguridad social. Asimismo, hacen encuestas y sondeos. La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) realizó en 2009 un informe sobre la opinión de los autónomos, a nivel nacional, ante la crisis. La encuesta se hizo a casi 1.200 personas representativas de ese colectivo.

Del estudio se desprende que el 90% de los autónomos se ha visto afectado por la crisis, sobre todo porque consideran el pago de impuestos injusto y exigen una reforma a la ley laboral, modificada por última vez en 2006, en lo referente al empleo. Aunque estén en desacuerdo con las leyes tributarias, nueve de cada diez autónomos esta dispuesto a pagar veintisiete euros más al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) para tener seguro de paro.

En la misma encuesta, casi el 78% de los autónomos considera que las medidas del gobierno frente a la crisis no son adecuadas. Al mismo tiempo, el 60% dice ni siquiera conocerlas. Cuando se les preguntó qué les gustaría que se tomara en cuenta si se hiciera una reforma laboral, los trabajadores autónomos opinaron que lo que más les importa es una reducción en los impuestos (61.3%), seguido de una disminución en las cuotas de seguridad social (47.3%) y, casi en igual proporción, mejores garantías ante el paro (40.4%).

Asimismo, los autónomos (37.1%) opinaron que el pago de facturas antes de 30 días también es importante, como el acceso al crédito y a la financiación (35.5%), seguido a las ayudas en la contratación (25.2%) y la moratoria en el pago de los impuestos (16%). Y consideraron la prejubilación (7.2%) como la última variable importante cuando se hagan cambios a la ley laboral.

Los números ayudan a comprender el panorama de ese colectivo. Solo en el mes de enero casi 10 mil autónomos se dieron de baja del régimen según un artículo del periódico “El País”. Y aunque no se ha llegado a un acuerdo en cuanto a la reforma laboral a nivel nacional, la semana pasada el gobierno catalán aprobó una ayuda extra de 425 euros para estos trabajadores, con el objetivo de darles un respiro a la difícil situación en que se encuentran.





José Luis Salido: “La ley ha creado expectativas que no se cumplen”

5 03 2010

Por Estefanía Colmenares


José Luis Salido Banús, profesor de Derecho Mercantil y Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Barcelona, afirma que la crisis ha quitado el trabajo de 400 autónomo al día sólamente en España. En su opinión, el regulamento que se creó en el 2007 para ese colectivo es una “ley de escaparate”, pues simplemente reúne derechos que ya estaban consagrados. “La ley de los autónomos ha creado expectativas que no se cumplen”, afirma él, en entrevista a “El Mundet”.

¿Cómo viven los autónomos la crisis?

Viven una situación complicada, igual que los trabajadores por cuenta ajena. Se calcula que en España cada día desaparecen 400 autónomos.

¿En qué ha cambiado la situación de los autónomos la Ley 20/2007, que contempla el estatuto del trabajador autónomo?

En nada. En los años 60 se creó un régimen de seguridad social distinto en el que se empezó a definir lo que es un trabajador autónomo. Sin embargo, no había una legislación específica para este gremio. Con la Ley 20/2007 se hace un reconocimiento, por primera vez en Europa, a los derechos y deberes de los autónomos. La ley es lo que llamamos una ‘ley de escaparate’, porque recoge unos derechos que ya estaban consagrados o en la constitución o en otras disposiciones. La segunda cuestión es que, siendo una ley que regula relaciones mercantiles, administrativas o civiles y en ningún caso laborales, utiliza una terminología confusa, una terminología laboral.

Entonces ¿se podría decir que la ley no supuso ningún cambio a la situación que ya vivían los autónomos?

Fundamentalmente cambió en una cosa. Antes de la promulgación de la ley, había un problema específico para distinguir cuándo un trabajador era autónomo o un falso autónomo. La nueva ley no ha solventado eso, aunque ha creado una nueva figura que es la del autónomo económicamente dependiente. Sigue siendo un autónomo, pero su relación laboral es muy parecida a la de un trabajador por cuenta ajena. La diferencia es que no se le aplica la ley laboral. A diferencia del autónomo ordinario, el económicamente dependiente debe recibir el 75% de sus ingresos de un solo empresario o cliente. Además, no puede tener empleados, no se puede confundir con otros trabajadores de la empresa y tiene que tener una capacidad organizativa propia.

¿Esta ley tiene algo positivo?

La ley de los autónomos ha creado una serie de expectativas que no se cumplen. Les ha dicho: “a partir de ahora ustedes tendrán vacaciones, tendrán seguro de desempleo”. Y eso no es cierto. Sí está previsto el pago de una prestación por cese de actividades, pero todavía no se ha regulado.

¿Podríamos decir que los autónomos tienen desventajas frente a los otros trabajadores?

Yo creo que en la contratación en términos generales no hay ventajas ni desventajas. Cada situación tiene su modalidad contractual. Yo no me atrevo a hacer una comparación de qué es mejor, porque al final los autónomos lo son porque quieren.  Las situaciones no son comparables, simplemente son distintas.

¿Con la crisis se ha aumentado el número de autónomos obligados, es decir, aquellos que antes estaban contratados y ahora salen de la nómina?

Eso se llama externalización de los servicios y es cada vez más frecuente, especialmente en tiempos de crisis, en donde muchas empresas se ven obligadas a disminuir su nómina. Y es algo perfectamente legal. No hay ningún inconveniente en que cada cual organice su empresa como quiera. Evidentemente, tendría que cumplir con las obligaciones correspondientes a los contratos que haya firmado. El proceso debe ser algo acordado con el trabajador, y si no le conviene debe pedir que lo despidan para recibir la indemnización y demás cosas correspondientes.

¿Qué opina de las medidas urgentes que ha adoptado el gobierno para ayudar a los autónomos a salir de la crisis?

Creo que son medidas insuficientes. Básicamente han sido dos medidas: abono de la prestación de desempleo en modalidad de pago único. Cuando un trabajador por cuenta ajena se queda en el paro tiene derecho al desempleo si ha cotizado lo suficiente. Si me convierto en autónomo porque no encuentro trabajo, tengo derecho a que la prestación por desempleo, que me corresponde cada mes durantes dos años, me la den toda a la vez para montar una empresa. La otra medida es un abono indefinido por el primer empleado que contrate.

En tiempos de crisis, ¿a los autónomos les va peor?

No creo que les vaya peor. La situación es difícil para todos, pero evidentemente los autónomos pueden extinguirse más fácilmente, porque es mas fácil y más barato prescindir de los servicios de un autónomo que de un empleado por cuenta ajena. Hay actividades que se dejan de hacer y por tanto se deja de contratar a los autónomos, mientras que despedir a un empleado trae más gastos.

¿Los autónomos pueden cobrar el paro?

No. En la ley se dice que el gobierno estudiará el poner en marcha una prestación para el cese de actividad. Pero aún no se ha regulado.

¿Porqué es tan complicado para un autónomo contratar a otra persona?

A efectos laborales, cuando tienes un trabajador te conviertes en empresario. Por lo tanto, tienes que aportar todos los papeles que les exigen a las grandes empresas. En España no existe una normativa para las microempresas, a pesar de que el 92% de las empresas tienen menos de 10 trabajadores (son consideradas microempresas). Es ilógico que no exista esta normativa especial, teniendo en cuenta la cantidad de pequeñas empresas que hay.

¿Cómo se puede potenciar el papel de los autónomos?

Creo que debería existir una legislación especial para que los autónomos tuvieran que aportar muchos menos papeles que una gran empresa. Además, debería existir una ventanilla única para este fin. Lo que no puede ser es que yo capitalice mi desempleo, me den 20 mil euros y me los tenga que gastar en trámites para montar una empresa. Eso no tiene ningún sentido.

_____________________________________________________________________________________________

Voces: El sistema de protección a los autónomos es insuficiente. Por Dalila Carreño

________________________________________________________________________________________________





Análisis: Soy autónomo, soy invisible

5 03 2010

Foto-montaje de Mario Alfaro

Por Mario Alfaro

En estos momentos hay más de 3 millones de trabajadores por cuenta propia, o autónomos, en España, lo que representa el 20% de las cotizaciones a la seguridad social. Su importancia en la estructura laboral del país es enorme, pues genera un tejido empresarial vital para algunos sectores, como son la construcción o los servicios (hostelería, comercio de proximidad, restauración, etc).

De hecho, el 94% de las empresas españolas cuentan con menos de diez trabajadores y aproximadamente la mitad no tiene ningún asalariado en nómina.

La crisis financiera y laboral que está afectando al conjunto del país ha hecho que este grupo sea particularmente vulnerable. Los datos de la Seguridad Social y de la última Encuesta de Población Activa (EPA) muestran que es el colectivo que ha sufrido un mayor descenso de la ocupación en 2009, con más de 200 mil autónomos forzados a cesar en su actividad.

“Para echarse a llorar”, de esta dramática forma se expresa Lorenzo Amor, presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos, para referirse a la situación. Esa sensación la comparten la mayoría de trabajadores independientes, que se sienten desprotegidos ante la grave situación económica que vive el país y que consideran que las medidas del gobierno son del todo insuficientes.

Las condiciones laborales de este colectivo no se han modificado en los últimos 40 años. El gobierno aprobó una ley en 2007 que parecía que finalmente cumpliría las reivindicaciones sociales y laborales de este colectivo: derecho a una prestación por desempleo, ampliación de las bajas por enfermedad, reconocimiento de la figura del autónomo dependiente, etc.

Sin embargo, después de 2 años ley la mayoría de reformas que contemplaba no se han ejecutado, y el nuevo estatuto del trabajador autónomo no se termina de desarrollar. La prestación de desempleo para los autónomos sigue siendo a día de hoy una quimera pese que más del 80% de ellos estaría dispuesto a pagar más en sus cuotas a la seguridad social para beneficiarse de esta prestación. Por otro lado, la situación de los autónomos dependientes o trades (el 75% de sus ingresos proviene de una única empresa) es cada vez más crítica y, según los sindicatos, la nueva ley lo único que ha hecho ha sido asustar a los empresarios.

Otro aspecto que preocupa a los que trabajan por conta propia es la restricción crediticia que está viviendo España – entre otras cosas por la falta de garantías – y que está ahogando a un sector cuya supervivencia depende básicamente de esa financiación. Las medidas adoptadas por el gobierno se han visto completamente superadas y las líneas de financiación del Instituto de Crédito Oficial (ICO), creadas para intermediar con los bancos, no parecen estar funcionando. La banca sigue teniendo miedo ante el aumento de la morosidad y sigue cerrando las líneas de crédito. Una de las posibles soluciones sería la creación de un fondo destinado a cubrir estos impagos.

A pesar de que con la crisis este colectivo se enfrenta a una drástica bajada de sus ventas y a impagos de sus clientes. Según la última encuesta de la Asociación de Trabajadores Autónomos, uno de cada cuatro autónomos contrataría a nuevos trabajadores, pero sin embargo la mayoría de ellos no lo hace por la ausencia de ayudas o por la asfixiante presión fiscal.

Es imperativo que el gobierno tome cartas en el asunto y ayude a este colectivo para reducir sus elevadas cifras de desempleo. En otros países de la Unión Europea, como Francia o Alemania, el Estado ha ejecutado reformas fiscales y en la seguridad social para que no se pierdan, como se está perdiendo en España, tantos empleos.