¿Adiós a la prensa?

10 03 2010

Por Ana Luisa Islas

La crisis económica mundial ha afectado especialmente al sector periodístico, que ya desde antes de la debacle venía dando trompazos ante su imposibilidad de reinventarse, en una época en que la inmediatez que requieren los medios electrónicos ha mermado las redacciones. A partir de la caída del banco de inversión Lehman Brothers, los recortes de personal y los cierres de medios se han vuelto una constante en las redacciones españolas y del mundo.

La prensa escrita, sostenida desde hace mucho por las ventas y sus espacios publicitarios, ha dejado de ser el medio por excelencia para obtener información, lo que ha causado que las empresas busquen otros espacios más redituables para anunciarse. La publicidad se ha adaptado ya a los cambios, haciendo rentables sus participaciones en las redes sociales. Sin embargo los periódicos todavía no han logrado encontrar la fórmula que les permita aprovechar las ventajas que brinda internet y seguir como negocio. La web, inmediata y gratuita, exige de los medios una transformación que no parece ser muy clara para los directores de los diarios, personajes de la vieja escuela que no siempre conocen ni utilizan las nuevas herramientas.

Ilustración por Mono

Ya han sido varios los intentos fallidos que han explorado los periódicos para tratar de sanear sus finanzas, como cobrar en sus formatos digitales. Hay, por ejemplo, una corriente que habla de implementar un sistema de pago por artículo, imitando a la compra de canciones; sin embargo, los escépticos dicen que es muy distinto pagar por una canción que puedes volver a escuchar las veces que quieras a pagar por un artículo que leerás solamente una vez.

Posiblemente esa ha sido una de las razones por las que el modelo de cobrar no ha tenido éxito. Aunque mucho se debe a que hay diarios que continúan ofreciendo su información de forma gratuita, atrayendo a todos los lectores promedio que salen despavoridos al tener que sacar la tarjeta para poder leer la información en la web.

Algunos románticos argumentan que los lectores se darán cuenta tarde o temprano que la labor de un periodista profesional no es algo reemplazable por blogs especializados o sitios de aficionados. Por eso, las revistas con artículos con contenidos profundos y que no se leen y se tiran, como The New Yorker o The Economist, no han bajado sus ventas, sino que han aumentado su tiraje, porque no son desechables. Pero esperar que la salida de la crisis surja de los lectores significaría perder tiempo preciado esperando un milagro.

Hay también algunos que afirman que debería ser el Estado el que se encargue del rescate, así como se ha hecho con los bancos. Si se piensa a la información como un bien público, podría aceptarse esa como una solución, pero no mucha gente estará de acuerdo en gastar dinero del erario en la salvación de empresas privadas que no siempre se han mantenido a flote con prácticas del todo transparentes. Además, ¿quién decidiría a cuáles medios salvar y a cuáles no? Seguramente los cercanos al gobierno recibirían un mejor trato, pero entonces, ¿no estaríamos perdiendo ahí toda la verdadera razón por la que valdría la pena salvar a los diarios?

La crisis es también una oportunidad y las empresas que ya tienen masticado el arte de cómo informar serían las más indicadas para aprovecharla y crear nuevas formas de seguir comunicando, pues la democracia se basa en eso, en mantener informados a los votantes y mantener en la mira a los votados.

Sociedades con una democracia tan joven como la española no pueden darse el lujo de prescindir de la información que brindan los periódicos, con investigaciones complejas y bajo un código impuesto desde la redacción. Ya los periódicos se han transformado y han superado muchos otros embistes, como la aparición de la radio o la televisión, en poco tiempo conoceremos su resistencia y capacidad de reinventarse nuevamente.

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“La crisis ha roto la cadena generacional en las redacciones”

10 03 2010

Entrevista a Josep Carles Rius,  Decano del Colegio de Periodistas de Cataluña

Por Angelo Attanasio

Jordi Rius Decano del Colegio de Periodistas Catalunya.

Josep Carles Rius, Decano del Colegio de Periodistas de Catalunya.

Josep Carles Rius i Baró (Valls, 1956) es desde el marzo del 2007 Decano del Colegio de Periodistas de Catalunya, cargo que cubrirá hasta el 12 de marzo de este año. Ha sido subdirector de La Vanguardia y director de su magazine, diario que dejó en noviembre del año pasado. A partir de la próxima fiesta de Sant Jordi dirigirá la edición catalana del diario Público. Profesor de periodismo en la Universitat Autònoma de Barcelona, Rius es un atento observador de las transformaciones en el mundo del periodismo y de la prensa escrita.

¿Cuáles son las coordenadas de la actual crisis de la prensa?

La crisis económica ha quebrado un binomio que duraba desde hace un siglo. Hasta hace pocos años, la prensa conseguía ser un negocio rentable – suficiente para ser el motor de grandes grupos multimedia – y al mismo tiempo ejercer una función social: la información como bien público en una democracia. Ahora estamos delante de una crisis que es una suma de crisis: económica, por la enorme caída de los ingresos publicitarios, y una crisis de modelo, sobre todo por el impacto de Internet.

Internet ha generado también nuevas perspectivas.

Con Internet se produce la paradoja de que nunca había habido tanto espacio para ejercer el periodismo ni tantos problemas para rentabilizarlos. Esta es la gran tragedia que vive el periodismo. Tiene mucho espacio, pero no hay un modelo económico que los financie.

¿Este modelo podrá seguir?

Esto de los medios gratis no se aguanta. Es el gran debate que hay a escala mundial: cómo rentabilizar Internet. Yo creo que debe haber un acuerdo, que se tenga que pagar para acceder a determinados contenidos.

¿Cómo se puede producir este acuerdo?

Tendría que haber acuerdo entre los editores para fijar unos criterios generales, para mantener una parte gratuïta y otra de pago. Si no el mensaje que estamos mandando a los lectores es: “no compre el diario, léalo en Internet”.

¿Entonces el papel desaparecerá?

Creo que no. Pero lo que puede ayudar también a que no desaparezca es que se encuentren fórmulas para rentabilizar Internet. Porque si no el modelo de negocio se derrumba. Es otra paradoja: ¡quien tiene que salvar el papel tiene que ser Internet!

Mientras, las redacciones de los diarios de Catalunya en estos últimos tres años han recortado las plantillas.

Las grandes redacciones de prensa están ahora mucho más frágiles y debilitadas respecto a como estaban antes. Han perdido gente, han perdido talentos, han perdido experiencias, porque han ido expulsando los periodistas veteranos.

Los jóvenes, los precarios, los becarios ¿han podido mantener el mismo nivel de los que se han ido?

No, porque el oficio del periodismo es sobre todo de formación entre generaciones: cada generación forma a la siguiente. Si un diario prescinde de toda una generación, esto afecta al conjunto de la información. Rompes una cadena que funciona desde siempre. Esto es un oficio, no es científico. Lo he visto como una pérdida irreparable por parte de los medios: no han perdido sólo experiencias y talentos, sino valores.

¿Esto ha afectado a la credibilidad de la prensa?

En efecto uno de los factores de la crisis es la pérdida de credibilidad por parte de la prensa. El lector puede tener la sensación que la prensa no responde a sus intereses, sino a otros intereses. Lo cual produce una desafección, un desencuentro entre el lector y la prensa.

¿La actual crisis económica podrá profundizar esta crisis de credibilidad?

Es una suma de crisis. Un diario puede ser independiente sólo si es rentable económicamente, porque si no es rentable necesita ayuda y las ayudas siempre son a cambio de algo.

Para ser independiente tiene que ganar de la publicidad, un vínculo que impide que un diario sea completamente independiente. ¿No es otra paradoja?

Si un diario tiene mil anunciantes es independiente, porque la capacidad de presión es limitada. Si sólo tiene cinco anunciantes no puede ser independiente, porque la capacidad de presión de esos cinco es infinita. Si un diario es rentable y no necesita recibir ayuda pública, o no tiene que recibir subvenciones de grupos con intereses determinados, puede ser independiente.

¿Hay espacio para este tipo de prensa independiente en el futuro próximo?

Si los medios encuentran su modelo económico, hay esperanza de que puedan volver a recuperar esa cuota de independencia que se ha perdido en los últimos años. Al final el concepto de veracidad está más en la confrontación de medios. Como se dan versiones tan parciales, que responden a intereses muy determinados, para tener una idea de la realidad tienes que tener mucha información o mucha confianza en un medio, si se mantiene un vínculo ideológico muy estrecho con este medio.

¿La sociedad entenderá a tiempo que deberá aportar economicamente a un medio para mantener la calidad de la información?

Una vez que se rompa este binomio entre negocio y servicio público, entonces los periódicos tendrían que ser como ONG. Este es otro debate también. En la medida en que hay otros servicios que no son negocios, como la sanidad o la educación, la información desligada de intereses puede ser que esté en este terreno.

¿Cual deberás ser la nueva función del periodista en la sociedad, para que siga ejerciendo su labor?

El problema del periodista es que ha perdido mucha autonomía dentro de los medios. Funciona como un soldado: está a las órdenes de su empresa y responde a sus intereses, cuando el periodista tiene un compromiso directo con la sociedad y con sus lectores, no sólo con el empresario que le paga.

¿No ha sido siempre así?

Antes tenia más espacio de autonomía que ahora. Un empresario a quien le vaya muy bien, se puede permitir el lujo de dar libertad a los periodistas. Pero si el empresario tiene que responder a intereses determinados lo que querrá es que cada uno de los periodistas responda a estos intereses. Van a ir apareciendo fórmulas de periodismo libre, porque los medios cada vez es más complicado para los periodistas un periodismo libre.

¿Existen en España redacciones independientes o más libres?

Todos los diarios tienen sus problemas. Yo me he ido de un diario porque no me sentía libre y me he ido a otro, pero esto es un punto de vista personal. Otro podría hacer el camino inverso.

El diario del cual va a ser director de la parte de Catalunya, ¿será un ejemplo de independencia y libertad?

Yo lo intentaré, pero a esta pregunta podré contestar sólo dentro de un par de años.





La publicidad cae en la prensa

10 03 2010

Por Borja Criado

El año 2009 cerró con un descenso publicitario en la prensa escrita estimado del 25%, según el Libro Blanco de la Prensa Diaria presentado el pasado mes de diciembre. Respecto a los ingresos de explotación o, lo que es lo mismo, lo que ganaron los periódicos gracias a la venta de ejemplares, el informe de la Asociación de Editores de Diarios de España explica que ha habido una caída del 14% respecto a 2008. ¿Qué quiere decir esto? Que el gran beneficio económico que obtuvo la prensa escrita durante siete años se ha perdido en sólo dos. Precisamente a partir de la crisis y esa bola de nieve que provocó la caída del banco de inversión Lehman Brothers.

Entender la crisis en el periodismo actual implica conocer los medios de financiación del sector: por un lado la publicidad; por otro la venta de ejemplares. La publicidad se encarga de financiar prácticamente el 40% de los periódicos de papel. El resto lo hacen las subvenciones, las promociones y los lectores. En otras palabras: si no hay publicidad no hay prensa escrita.

Los efectos de la crisis publicitaria se ven directamente reflejados en la tirada diaria de los periódicos (la difusión del periódico ABC, por ejemplo, descendió en enero un 3% respecto al mes anterior, y se vendió un 6% menos) e incluso en la desaparición de algunos de ellos, como ha ocurrido con los diarios Metro, Qué! y el periódico digital ADN. Es cierto que todos estos medios eran periódicos gratuitos, pero precisamente por esto han sido los primeros en caer. El resto de medios han tenido que variar drásticamente las tarifas publicitarias para poder mantener este tipo de financiación. En el caso de El País en 2009 cobraba 2.490 euros por un anuncio a color en la portada. Ese mismo espacio cuesta hoy 100 euros más, pero lo cierto es que estas tarifas suelen ser renegociadas, y pocos publicistas pagan más allá del 50% del precio real.

De hecho lo que ocurre hoy en día es un extraño proceso inverso en el que es el propio periódico quien se acerca a la agencia publicitaria para ofertarles paquetes. Entre los productos de dichos paquetes se están empezando a incluir banners gratuitos en Internet, que no es otra cosa que el siguiente campo de batalla. Pero el problema de la prensa en la red es su incapacidad para dar beneficios. Mientras los editores de los principales periódicos buscan nuevas formas de convencer al lector para que haga su pequeña aportación diaria, el balance negativo de estos dos últimos años no parece que vaya a mejorar en 2010.

¿Y qué ocurre cuando un periódico no recibe los ingresos esperados de cualquiera de estas fuentes de financiación? Que recurren al recorte de la plantilla y a las prejubilaciones.

En la mayoría de los casos los periodistas prejubilados son sustituidos por jóvenes becarios. Esto se traduce de dos maneras: un sueldo a pagar mucho más bajo; un cambio en la calidad del periódico. Deshacerse de “la vieja escuela” de las redacciones a la velocidad que se está haciendo provoca una ruptura generacional. No sólo se pierde el conocimiento (y las agendas, no lo olvidemos) de esos redactores. También la posibilidad de que ese saber llegue a la nueva sangre. Lo que es innegable es que la prensa escrita necesita urgentemente renovar sus fuentes de ingresos. La pregunta que queda en el aire es si el sacrificio de personal ayudará a sobrevivir al medio hasta que logre dicha reforma sin que su calidad quede puesta en entredicho.





Periodista busca empleo: redacciones vacías

10 03 2010

Por Karla Arias y Ana Pérez Pinto

“Detrás de mí, el abogado negocia con la empresa, delante, dos docenas de periodistas con un pie en la calle” escribía Cristina Fallaras, el pasado 29 de enero a través de la red social Twitter, cuando era subdirectora del periódico digital Factual.

Ese día fueron al menos 15 los periodistas despedidos de la redacción. Cristina Fallaras y sus compañeros Silvia Cobo y Daniel Tercero fueron narrando a través de tweets (entradas de máximo 140 caracteres) los acontecimientos sucedidos el día en el que la directiva del diario virtual decidió hacer un recorte masivo de personal. “En la pecera que fue el despacho del director, la gerente, el abogado y una señora propietaria manejan contratos. Ardan. Ardan.”, twiteaba Fallaras.

Les habían prometido al menos dos años de trabajo seguro. Sin embargo, de la noche a la mañana, el que era su director, Arcadi Espada, dimitió antes de participar en el recorte que la empresa tenía planeado. Al día siguiente, llegaron los despidos.

La crisis que desde hace dos años afecta al mundo debilitó aún más a una prensa que desde el 2007 presentaba sus propias dificultades. Mientras el debate en torno al modelo de la prensa sigue – y seguirá – generando discusión, la situación económica perjudica a los periodistas y a su labor diaria. Escenas como la vivida en las oficinas de Factual hace apenas un mes han sido una constante en las redacciones.

Según datos del Servicio Público de Empleo Estatal, a finales del 2009 había 5.155 periodistas en paro registrado, aunque existe controversia en torno a esta cifra. La Asociación de Prensa de Madrid (APM) explica que estos números no recogen datos del paro real y que, si se contabilizaran a los profesionales que trabajan como becarios o como freelance, estas cifras superarían los 10.000. Por otro lado, el Sindicato de Periodistas de Catalunya atenúa las cifras porque explica que éstas engloban todos los despidos de los medios de comunicación, incluyendo a los del personal administrativo.

Las ventas de los diarios han bajado considerablemente en los últimos dos años.

Joan Carles Magrans, “El Magri” (60 años), como le conocían sus compañeros en la redacción de La Vanguardia, fue uno de los 24 profesionales invitados a dejar anticipadamente sus puestos de trabajo en marzo de 2009. “Tenía dos opciones, podía aceptar las condiciones que ofrecía La Vanguardia, que para mi eran económicamente razonables, o esperar a que saliera el próximo ERE [Expediente de Regulación de Empleo]”.

Frente a la crisis, según explica el Sindicato de Periodistas de Catalunya, el diario La Vanguardia optó por recortar personal a través de jubilaciones anticipadas. Propuso a una parte de los trabajadores mayores de 55 años un paquete de ventajas, a cambio de que renunciaran al fondo de pensiones en el que habían cotizado durante todos sus años de empleo. Esto benefició al diario puesto que el paquete se financiaba en parte con las propias cotizaciones del plan vitalicio. Por su parte, si el trabajador decidía no acogerse al paquete se arriesgaba a ser despedido tras la aplicación de un ERE, que beneficia antes a la empresa que al empleado.

El caso de La Vanguardia no es una excepción. En los últimos años, prácticamente la totalidad de los medios han tenido que recortar personal a través de ERE, prejubilaciones u otro tipo de acuerdos. Según la APM en el 2006 las redacciones vivían un momento de auge con 18.510 trabajadores. Dos años más tarde, la cifra descendió a 16.840 puestos de trabajo redaccional.

La debacle económica en el periodismo tiene su origen en la caída de los ingresos publicitarios. Según datos de la APM en los últimos 18 meses las entradas por publicidad en los medios cayeron de un 30% a un 40% del total de los ingresos. En el 2009 los diarios contaron con un 24% menos de inversión publicitaria. Para equilibrar estas pérdidas no sólo se ha recurrido al despido de trabajadores, la prensa escrita también ha disminuido las tiradas, ha reducido el número de páginas, ha cerrado suplementos y se han aumentado las promociones.

“La estructura de las redacciones está cambiando. Cada vez son menos los veteranos, que son la memoria histórica de los medios, y más los jóvenes periodistas”, cuenta Lucía Oliva, Presidenta del Consell de la Informació de Catalunya.

Los egresados de la carrera de periodismo no encuentran suficientes puestos de trabajo en los medios.

Enrico Lorenzini (27 años) es uno de los tantos jóvenes periodistas que sustituyen hoy a esos veteranos de los cuales habla Oliva. Actualmente trabaja en El Periódico de Catalunya pero su contrato de nueve meses llegará a su fin en junio y la incertidumbre planea sobre sus expectativas de futuro. A pesar de que su sueldo puede llegar a alcanzar los 2.000 euros por mes, esta suma es baja si se compara con los sueldos de los periodistas senior. La crisis ha puesto en el punto de mira estas diferencias salariales. “Aunque sea una situación complicada, estar es mucho mejor que no estar” explica Lorenzini.

En el 2009, hubo 2.550 nuevos licenciados de periodismo en un momento en el que la creación de empleo se lee en cifras negativas. Según el informe del APM, en el 2008 en la profesión periodística se destruyeron más empleos de los que fueron creados, registrándose una tasa de -7,27%.

Estas cifras excluyen a los becarios de las universidades. Sin embargo, los jóvenes siguen graduándose y al tratar de ocupar un sitio en el gremio muchas veces aceptan malas condiciones de contrato y de paga. “Desde la Universidad se procura que los becarios cobren una remuneración mínimamente digna, por lo menos de 4 euros por hora; pero la situación es complicada y muchos alumnos se ofrecen para trabajar sin cobrar para ganar experiencia” explica Salvador Alsius, decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad Pompeu Fabra. Lo cierto es que este pacto es algo que debería hacerse entre las universidades y el medio.

Los expertos son pesimistas con respecto a las perspectivas de empleo en el 2010 y en el 2011. Los medios tendrán que esperar una mejora de la economía global para tratar de recuperar los ingresos publicitarios necesarios para salir de la coyuntura actual. Aunque es difícil saber si el sector volverá al estado en el que se encontraba antes del 2007 y anticipar si la publicidad volverá a pagar las tarifas de entonces.

Los despidos pueden ser una solución para sanear las cuentas de las empresas en tiempos de crisis, pero en el caso de la prensa queda la duda sobre sus efectos en la calidad de la información.

En toda esta incertidumbre quizá lo único que tienen claro los periodistas está bien resumido en uno de los tweets escritos por Daniel Tercero el día del recorte de Factual. “Señores inversores, la información es cara e inmaterial. Las noticias no se compran ni se fabrican en serie.”