La crisis pone fin a “El Dorado” de los inmigrantes

5 03 2010
Por Benoît Cros, Miriam Diaz y Talita Bertolim Moreira

Vista de la Oficina del Treball en Nou Barris. Foto: Miriam Díaz

Diez meses después de haber perdido su trabajo, Sara Victoria continúa en el paro. Esta ecuatoriana de 47 años se quedó sin empleo cuando su empresa, que realiza servicios de información en el aeropuerto del Prat, no renovó su contrato. En los ocho años que lleva en España ha ejercido los trabajos más diversos, de cuidadora de ancianos a dependienta de una tienda de ropa, y hasta ahora nunca había estado desocupada.

“Antes no paraban de llamarme. Incluso tenía que rechazar trabajos”, cuenta Sara frente a la Oficina del Treball de la calle Sepúlveda, en Barcelona. “Ahora uno tiene que ir tocando puertas. Pero no me sale nada por más que esté buscando.”

Sara llegó a España en una época en que la actividad económica absorbía la mano de obra de millares de inmigrantes, principalmente por el crecimiento de sectores como la construcción y los servicios. Ahora que la crisis ha disparado las tasas de paro, los extranjeros – que representan el 12% de la población – son los más afectados por la destrucción de empleos.

Fuente: INE

Mientras la tasa de parados se sitúa en el 18,8% en España, entre el colectivo de inmigrantes alcanza el 29,7%, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2009. Es una tendencia que se ha acelerado a lo largo del año: la proporción de desempleo entre los extranjeros ha crecido 8,44 puntos porcentuales frente a los 4,93  puntos de la media nacional.

Para el sociólogo del trabajo Joaquín Juan, profesor de la Universidad de Barcelona, la elevada desocupación de los inmigrantes está relacionada con el tipo de actividad que han ejercido. “La mayoría tenía trabajos de baja cualificación, y el impacto de la crisis es mayor en los puestos más débiles”, afirma. “Además, trabajaban en segmentos muy tocados por la crisis mundial, como la construcción, cuyo peso era extraordinariamente elevado en la economía española.”

Fuente: INE

Según datos de Comisiones Obreras, solamente en Cataluña 40 mil inmigrantes han perdido sus empleos en la construcción en el último año. Sin embargo, el secretario de inmigración de CCOO en Cataluña, Ghassan Saliba, alerta que la simple recuperación económica no será suficiente para recolocar a los extranjeros en nuevos puestos de trabajo. En su opinión, las obras públicas y la industria sustituirán la construcción de viviendas como motores del crecimiento. “La preocupación es si los parados están preparados para este modelo. Y no todos están. Se tiene que llevar a cabo una política formativa por parte del gobierno central y de las administraciones locales”, dice.

Una de las estrategias del gobierno hasta ahora ha sido la de incentivar el regreso de los inmigrantes a sus países de origen. El Plan de Retorno Voluntario permite a los extranjeros en situación de paro cobrar las prestaciones totales a las que tienen derecho en dos partes: el 40% en España y el resto en su país, si se comprometen a no volver en los próximos tres años.

No obstante, poco más de 14 mil personas se han adherido al programa durante el año 2009, mientras la previsión gubernamental era de 100 mil voluntarios. La Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España (ATIME), que ha realizado un sondeo sobre esta cuestión, atribuye el fracaso del programa a su falta de incentivos económicos.

La mayoría prefiere esperar hasta que aparezcan nuevas oportunidades. Aisha, una marroquí de 36 años, lleva dos años sin encontrar trabajo y depende del salario de su hermano Ismael (28), con quien vive desde que llegó en 2002.  “No es suficiente, pero es lo que hay”, afirma él, que no revela su apellido.

La desocupación complica la situación de muchos inmigrantes que envían cada mes dinero a sus familias.  Según el Banco de España, las remesas han alcanzado los 5.000 millones de euros entre enero y septiembre de 2009, un 13% menos que en el mismo periodo del año anterior.

El paquistaní Mohammed Iqbal (35) envía cada mes dinero a su mujer, que se ha quedado en su país. Él dice vivir con muy poco dinero: 200 euros para el alquiler y 150 para comer. Pero con su prestación por desempleo agotada tendrá que hacer números para llegar a fin de mes. Ahora pasará a cobrar el subsidio de 420 euros, lo justo para cubrir sus gastos.

Aún así, Iqbal no piensa volver a su país. “A Pakistán sólo voy de vacaciones”, afirma.

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Voces: Por qué los marroquíes son el colectivo con más parados. Por Miriam Díaz.

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El desempleo frena la llegada de extranjeros a España

5 03 2010

Por Marc Paüls

El impacto de la crisis económica en sectores como la construcción o los servicios, que tradicionalmente han sido focos de empleo de trabajadores inmigrantes, ha causado que los principales indicadores del mercado laboral hayan registrado subidas importantes en el desempleo de la población residente de origen extranjero desde el año 2007. La situación está moderando los flujos migratorios de extranjeros hacia España.

Fuente: INE

Esta es la conclusión a la que llega el Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI) en su estudio “Inmigración y mercado de Trabajo”, que analiza la situación laboral de los inmigrantes en el año 2009. La Secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, Consuelo Rumí, confirmó esta tendencia el pasado 18 de febrero, cuando dijo en una conferencia que “España está en transición hacia un segundo ciclo migratorio de menores accesos y un perfil laboral más equilibrado”. Rumí hizo esta valoración después de difundir el dato de que el año 2009 concluyó con un 7% de incremento de la población extranjera residente en España.

La Encuesta Nacional de Inmigrantes, realizada por el Instituto Nacional de Estadística el año 2007, revelaba que un 40% de los encuestados mencionó la búsqueda de un trabajo mejor como motivo para venir a España. El ritmo del crecimiento de la población extranjera residente ha acusado un fuerte descenso desde ese año: en 2007 fue de un 31,7% y ya el 2008 de un 12,4%, para acabar con el 7% del año pasado, el nivel más bajo desde 1992, según dijo Rumí.

Según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), los colectivos más afectados por el paro son los inmigrantes de origen rumano, ecuatoriano y marroquí. En la misma Encuesta, se aprecia que del 2007 al 2008 los sectores que han registrado un mayor número de inmigrantes parados son la construcción y los servicios, con un descenso en la ocupación de 150.500 y 124.400 personas entre los dos años. La EPA también muestra que un 86,1% de los inmigrantes en paro tienen un nivel de formación inferior a la segunda etapa de la educación secundaria.

Los datos del Servicio Público de Empleo Estatal también muestran un significativo aumento en el paro registrado entre inmigrantes. Si en enero del 2007 era de 173.824 personas, el primer mes del presente año contaba más de medio millón (584.423) de inmigrantes, lo que supone un aumento de casi el triple (336%). En los datos por sectores, construcción y servicios siguen siendo los más afectados: suman un 78,5% del paro registrado en enero del 2010.

Es por eso que otra de las conclusiones del OPI remarca la importancia de la recolocación de los parados. Según señala el estudio, la necesidad de recolocación de los inmigrantes es más evidente que en el caso de la población autóctona, ya que en muchos casos sus posibilidades de reincorporarse al mercado laboral pasan por un cambio de sector de actividad. A raíz de esto, también se evidencia una necesidad de formación profesional u ocupacional a la que, muchas veces, los inmigrantes no pueden permitirse acceder.

La dificultad de mantenerse sin ingresos, acuciada por la falta de apoyos familiares; la escasez de cursos becados y el hecho de que necesiten cotizar a la Seguridad Social para renovar sus permisos de trabajo y residencia hace que el acceso de los inmigrantes a este tipo de formación sea más complicado. Aún así, y según refleja el informe sobre inmigración y mercado de trabajo, el interés de los inmigrantes para acceder a estos cursos es alto, y muchas veces, además de las dificultades, las plazas están llenas.





Eduard Sagarra: “El flujo migratorio se estanca, pero no bajará”

5 03 2010

Para experto, los efectos de la crisis en la construcción ayudan a explicar por qué el paro es más alto entre los inmigrantes. Foto: Talita Bertolim Moreira

Por Talita Bertolim Moreira

En la última década, los inmigrantes ocuparon gran parte de los empleos de poca cualificación y baja remuneración. La crisis económica, al eliminar millones de plazas de trabajo, ha llevado a españoles y extranjeros a disputar los mismos – y escasos – puestos disponibles. “La situación puede generar conflictos hasta ahora inexistentes”, dice Eduard Sagarra, profesor de Derecho Internacional y e Inmigración en Esade y la Universidad de Barcelona. “Se ha preferido, aunque no voluntariamente, nacionales a extranjeros”, afirma. Sin embargo, él cree que el problema es temporal y prevé que los inmigrantes continuarán viniendo a España.

P: La tasa del paro entre los inmigrantes es muy superior a la media nacional. ¿Qué explica esa diferencia?

R: La crisis ha afectado especialmente a la construcción, donde estaban ubicados muchos extranjeros, y por tanto el paro ha sido más importante en ese ámbito. Y también ha afectado a sectores como la agricultura, en que la mano de obra era de menor calidad y menor especialidad. Muchos de los inmigrantes tenían trabajos inestables y más prescindibles. Además, españoles que estaban en las ciudades y se han quedado sin empleo han ido a trabajar de temporeros o han vuelto a sus pueblos. Se ha preferido, aunque no voluntariamente, nacionales a extranjeros.

P: ¿Por qué?

R: Hasta el 2000, había pocas ciudades en las que la población inmigrante llegaba a 6%. Actualmente, en algunos municipios pasa del 40%. Es lógico que, ante un aumento de esta magnitud, el paro afecte más a la gente que viene de fuera. En el momento de elegir, hay un favorecer al vecino.

P: Tener contrato de trabajo abre el camino para acceder a un permiso de residencia. Con un 30% de los extranjeros parados, es posible imaginar que más personas irán a la economía sumergida y al final habrá más gente sin papeles…

R: El número de inmigrantes parados es muy grande para el total de extranjeros que hay en España. Y hay que pensar que el paro real es aún superior a lo reflejado por los datos oficiales, porque los extranjeros irregulares son una parte importante y representan un número desconocido. Puede dificultar momentáneamente la regularización de esas personas, pero no cambiará el mercado para siempre. Los inmigrantes son necesarios.

P: Pero los españoles, en general tolerantes con los inmigrantes, también están afectados por el desempleo. ¿Usted cree que eso puede crear un rechazo hacia los extranjeros?

R: Sí, es posible. La sociedad española es tolerante e incluso permisiva, pero se empiezan a notar algunos cambios. La no integración de los inmigrantes y su no aceptación de los valores de aquí, en este ambiente de crisis, pueden crear conflictos que no existían.

P: Los marroquíes son el colectivo con más parados. ¿Por qué es así?

R: No es que la población española sea xenófoba, pero es cierto que por sus costumbres, su religión y el modo de vestir los marroquíes son distintos. Esto hace que, en igualdad de condiciones, un empresario prefiera un empleado que no sea musulmán. Pero también se ha producido un cambio muy importante del que se habla poco. Otro de los principales núcleos de extranjeros, los rumanos, hoy son parte de la Unión Europea, tienen libre circulación como trabajadores. Además son blancos y cristianos y por ello son más aceptados.

P: Pese a la crisis, el programa de retorno voluntario del gobierno español tiene relativamente pocos adeptos. ¿Por qué?

R: A nadie le gusta emigrar. Si alguien emigra, es porque su país está en guerra, o no le ofrece los derechos de una democracia, o porque no tiene perspectivas de futuro. Aunque no tengan trabajo, en España encuentran un Estado democrático de derecho y lo que esto significa puede ser más de lo que encuentran en sus países. Hay escuela gratuita paras sus niños, hay un sistema sanitario que funciona.

P: El flujo inmigratorio da muestras de disminución. ¿Usted cree que España dejará de atraer a los extranjeros?

R: No, el flujo migratorio no bajará. Se puede estancar temporalmente, pero, en definitiva, no será negativo. Las personas actualmente tienen acceso a mucha información, sea en la tele o en la web. Ellas ven que nuestras neveras están llenas.





Análisis: Un discurso para los nuevos tiempos

5 03 2010

Por Roberto Dias

Fue sencillo, durante los años de bonanza económica, mostrarse orgulloso de ser un país receptivo respecto a los inmigrantes. Pero es ahora que los españoles van a descubrir cuanto de verdad hay en esta postura. La desaparición de los empleos abre la puerta para un discurso político abiertamente contrario a los extranjeros.

Es verdad que la inmigración está por detrás del paro en cuanto a las principales preocupaciones de los españoles. Pero hay numerosos indicios que auguran que puede ganar fuerza la tesis de que la inmigración es la causa del paro. Es sintomático el gesto del municipio catalán de Vic, que se negó a empadronar extranjeros en situación irregular y sólo se echó atrás después de mucha polémica. En Barcelona, una encuesta reciente del Ayuntamiento indica que uno en cada cinco ciudadanos considera “una amenaza” a los inmigrantes.

La subida del paro es uno de los temas que más preocupan a los españoles. Foto: Miriam Diaz

“El malestar social puede favorecer actitudes fascistoides, del tipo del Partido Popular, como ya reflejan las encuestas”, dice el sociólogo Carlos Pereda, del Colectivo Ioé. “Discursos partidarios de la ‘preferencia’ de los españoles frente a los foráneos o abiertamente partidarios de cerrar las fronteras a cal y canto, y perseguir a los no documentados”, insiste.

Los extranjeros son personajes relativamente nuevos en la política local, ya que históricamente España ha sido a su vez emigrante. La campaña electoral de 2000 marcó un antes y un después, pues todos los partidos incluyeron la inmigración en su discurso. Desde aquel año, España es el segundo país del mundo que más inmigrantes ha recibido, sólo por detrás de los Estados Unidos.

Como apuntó la revista británica “The Economist”, hasta ahora la derecha española ha tenido un discurso mucho menos intolerante a la inmigración que la derecha de otros países europeos. La gran duda es cómo el PP va a medir sus palabras. En la campaña de 2008, su candidato, Mariano Rajoy, propuso crear un “contracto de inmigración”, que obligaría a los inmigrantes a “aprender las costumbres españolas”. Acabó por perder las elecciones, pero la crisis no tenía entonces la fuerza de ahora. Por su parte, el PSOE tampoco tiene un discurso claro. Por ejemplo, en Vic los socialistas están en el Ayuntamiento, pero el presidente José Luis Rodríguez Zapatero criticó la decisión de no empadronar a los sin papeles.

Fuente: INE

Otro actor importante en este ajedrez de palabras son los sindicatos, que no viven sus mejores días en su relación con el PSOE. Y es que los sindicatos se ven comprimidos entre dos vectores opuestos: por un lado, la defensa del empleo de sus afiliados y trabajadores en general y, del otro, la defensa de derechos humanos y laborales para los extranjeros, que además pueden convertirse a su vez en afiliados.

Gran parte del debate continuará en torno a la evolución de los indicadores económicos. Al respecto, cobrará especial importancia del trabajo de los medios de comunicación en interpretar datos, explicar el papel de los extranjeros y contrastar declaraciones. Un análisis de encuestas producido por el Colectivo Ioé indica que los medios tienen mucho más peso sobre la percepción acerca de los inmigrantes que la experiencia de los ciudadanos en su día a día con los extranjeros. “El actual contexto de crisis económica plantea riesgos de enorme calibre social”, dice Miguel Pajares, del Observatorio Permanente de Inmigración. Y aclara que “es responsabilidad de las instituciones públicas y de las organizaciones de la sociedad civil combatir el auge de la xenofobia.”

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Voces: Un sondeo del gobierno muestra que ha crecido el rechazo a los inmigrantes. Por Roberto Dias

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Demasiado temprano para retirarse

5 03 2010

Por Aiora Oronoz y Milena Permanyer


Manolo Delgado trabajaba  desde que tenía 14 años y madrugar para él nunca fue un problema. Trabajaba como interventor en el banco Central Hispano en Barcelona.  En agosto del 1999, a los 52 años, la empresa le propuso prejubilarse. Aunque la decisión no fue suya, tampoco le sorprendió. El banco llevaba un tiempo aplicando esta medida. Delgado cumplirá 63 este año y ya lleva más de 12 prejubilado.

No se sabe a ciencia cierta la cifra de prejubilados, pero los expertos  pronostican que hay entre 350 mil y 600 mil personas que, como Delgado, son prejubilados en España. Cada año se incorporan a esa situación alrededor de 60 mil. La prejubilación forma parte de la realidad española y expulsa del mercado a personas relativamente jóvenes, en pleno uso de sus  facultades y en un momento óptimo de su madurez laboral.

Según un informe de la escuela de negocios IESE, en los últimos años las empresas han aumentado de forma significativa tanto las jubilaciones anticipadas como las prejubilaciones – en teoría, vías menos traumáticas de reducción de plantillas. La competitividad y las fusiones y adquisiciones han sido estímulos a esas medidas.

Un prejubilado es aquella persona entre 50 y 60 años que, al dejar su puesto de trabajo, no tiene derecho a cobrar una pensión de la Seguridad Social porque oficialmente no llega a la edad de jubilación, situada en los 65. Sin embargo, entre el periodo de prejubilación a jubilación reciben un pago previamente pactado con la empresa.

En el caso de Delgado, su circunstancia en casa le ayudó a asumir la nueva situación. Sus dos hijas mayores eran independientes económicamente y la pequeña ya estaba acabando la universidad. Le garantizaron un porcentaje del salario que tenía pensionable en esos momentos durante los 10 años que duraría su prejubilación. En un mes, él pasará a ser un jubilado con 63 años, pero su pensión se verá reducida como penalización por haber empezado a cobrarla antes de los 65 años.

En un principio la prejubilación es de carácter voluntario y la empresa no puede obligar al trabajador a aceptarla. Aun así, en la mayoría de los casos el trabajador se ve forzado a aceptarla por las condiciones que le ofrecen y ante las amenazas de acabar sin nada para los que no se lo acojan.

La clase política se ha mostrado cada vez menos partidaria de las prejubilaciones ante su auge en los últimos años. El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, ha dicho que “en las empresas con beneficios hay que prohibir las prejubilaciones.  (…) Si quieren hacer un ajuste de plantilla, que lo hagan, pero que paguen la Seguridad Social hasta los 65”. Desde la Generalitat de Catalunya se defiende la idea de penalizar las prejubilaciones. En palabras de la Consellera de Treball, Mar Serna, “prejubilar a personas con 50 años es una barbaridad”.

Otro caso es el de Carlos Fernández Rodríguez. Llevaba desde 1976 trabajando en la planta que tiene Renault en Madrid, primero en planta como montador y después en post venta como ingeniero industrial.

Con él trabajaban 3.600 personas más, pero cuando Volvo compró la fábrica empezaron las deslocalizaciones y, con ello, los despidos en forma de Expediente de Regulación de Empleo (ERE) o prejubilaciones. La empresa seguía teniendo beneficios, pero aún así en la primera fase prejubilaron a más de 2 mil personas, en la segunda, a 300 y en la tercera, a 150. Fernández entró en esta última y le prejubilaron en el 2006, cuando tenía 52 años. “Yo podía haber seguido con mi trabajo hasta los 65 tranquilamente”, dice firme.

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Voces:  El 45% de los españoles de 55 a 64 años está inactivo, según Eurostat. Por Aiora Oronoz

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En teoría, los jóvenes han sustituido a estas personas, pero los contratos que estos obtienen son temporales y de peor remuneración. “Las empresas reducen costes, pero pierden calidad” explica Fernández.

Fernández no se rinde, sigue intentando “reciclarse” y adquirir nuevos conocimientos. Quería acceder a los cursos de energía renovable e informática con el INEM. En la actualidad es miembro de Femas, federación madrileña de federaciones y asociaciones de prejubilados, jubilados y pensionistas. Desde allí defienden los derechos de estos colectivos que se encuentran, según sus palabras, “indefensos”.  “Yo todavía me siento con fuerza para trabajar así que decidí hacerme miembro y ayudar” cuenta.

En el lado opuesto está Elías Colomer (64) quién se prejubiló a petición propia. Trabajaba como director de recursos humanos de la Autoridad Portuaria de Barcelona y el estrés que sufría en los últimos años le llevó a firmar un acuerdo de prejubilación con el presidente del puerto.

Para él, pasar de tener una rutina de trabajo y un horario a tener todo el tiempo libre no fue un problema. “En mi caso personal tenía muchas ganas de jubilarme por la presión y el estrés del puesto. La prejubilación fue un alivio para mi, pero en general cuesta porque es difícil pasar de una posición de mucha ocupación diaria y tener la cabeza ocupada a tener el día libre”, afirma.

Este es uno de los principales problemas de las prejubilaciones, ya que personas con muchos años de experiencia profesional en un sector, se ven de repente inutilizados y sin nada que hacer. En el caso de los hombres esta adaptación es más difícil ya que las mujeres prejubiladas se vuelcan en sus familias.

Colomer prevé que las jubilaciones a partir de los 52 serán raras en los siguientes años porque ya se habrán vaciado las empresas y porque la crisis dará paso a nuevos valores. Sin embargo, pronostica que en los próximos dos años serán los bancos quienes más prejubilaciones realizarán.





Voces de la crisis

5 03 2010

Escuche aquí los podcasts sobre los efectos de la crisis entre los inmigrantes, los autónomos y los prejubilados.

Por qué los marroquíes son el colectivo con más parados. Por Miriam Díaz.

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Un sondeo del gobierno muestra que ha crecido el rechazo a los inmigrantes. Por Roberto Dias

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El sistema de protección a los autónomos es insuficiente. Por Dalila Carreño

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El 45% de los españoles de 55 a 64 años está inactivo, según Eurostat. Por Aiora Oronoz