A pie de calle: ¿Ha trabajado en negro?

11 03 2010
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Crisis y empleo irregular, ¿una relación evidente?

10 03 2010

Por Jaime Fernández-Inclán y Brais Benítez

Son las cuatro de la tarde,  Raúl Pagalday recoge piezas de ortodoncia en un almacén cercano a Llacuna. Deberá llevarlas en moto hasta Santa Coloma, Badalona y Esplugues. A sus 23 años, trabaja 15 horas semanales para sacarse 450 euros al mes, de los cuales 60 debe destinarlos a gasolina. Al igual que miles de trabajadores en España, Raúl no tiene contrato. Si lo tuviese cobraría menos, aunque podría cotizar y disfrutar de baja laboral cuando tuviese un accidente. Hacer tantos kilómetros en moto por Barcelona tiene sus riesgos, y ya ha tenido más de uno. “Sé que me la juego pero con contrato ganaría bastante menos, sobretodo teniendo en cuenta los gastos de gasolina y aceite para la moto.”

El pasado 13 de enero, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, situaba la economía sumergida entre el 16 y el 20% del PIB de España, y reconocía que las actividades irregulares se han incrementando “sin duda” en tiempos de crisis, ya que el trabajador “por su necesidad, no le importan tanto las condiciones en las que se le ofrece un trabajo”. Ante las protestas de su compañera en el gobierno, Elena Salgado, Corbacho dio marcha atrás, asegurando que esas cifras no son del todo fiables, puesto que no son científicas ni forman parte de ningún banco del gobierno, sino que pertenecen a organismos europeos (la OTI y el Deutsche Bank) que no distinguen las características de cada país. El ministro manifestó a TVE, que ni mantiene ni desmiente sus afirmaciones, pero reconoció que los datos sumergidos “no se pueden calcular”.

Según Daniel Garrell, del Centre d´Estudis i Recerca Sindicals (CERES) de CC.OO, la economía sumergida “va de la mano” de la economía formal, y cuando una cae, la otra también. El empleo en negro “es el primero en desaparecer”, puesto que un trabajador sin contrato es más fácil de despedir. Así mismo, Garrell argumenta que la mejor manera de obtener una cifra aproximada del número de trabajadores en negro es calculando la diferencia entre la población ocupada y el número de afiliados a la Seguridad Social. Una vez analizados, los datos corroboran su hipótesis. Mientras en el 2008 esa diferencia representaba cerca del 8% de la población ocupada total, en el 2009 ese porcentaje se redujo hasta poco más del 5%. Es decir, según estos datos, el trabajo en negro ha disminuido con la crisis económica.

El sector que más sufre el trabajo irregular es el servicio doméstico, ya que al no existir una regulación oficial, se encuentra más desprotegido. En él trabajan especialmente mujeres inmigrantes, a menudo sin papeles, que no pueden permitirse reclamar a su empleador. Como manifiesta Janette Vallejo, de la Associació d´Ajuda Mútua d´Inmigrants a Catalunya (AMIC-UGT), uno de los problemas a los que se enfrentan los inmigrantes sin papeles que trabajan en negro es que no pueden acceder a ningún tipo de formación, lo que dificulta enormemente el poder alcanzar mejores trabajos. Al igual que en el caso anterior, los datos de su asociación refuerzan la tesis de la bajada del empleo en negro. “El año pasado teníamos unos datos que indicaban que el 42% de los afiliados a AMIC tenían contrato, mientras que el 15% no. Este año la cifra ha bajado hasta el 12%”, comenta Vallejo.

El sector de la construcción, al igual que el hostelero, tradicionalmente ha aglutinado un gran número de trabajadores en negro. Las características laborales del sector favorecen el empleo temporal, ya que normalmente se contratan los obreros para obras concretas. Germán González, secretario de comunicación de la Federació d’Indústries de Construcció i Fusta de Catalunya, señala que en este momento se está aprovechando “el parón” del sector para fortalecer la normativa y evitar la situación de los años anteriores en que “prácticamente todo valía”, con un alto número de subcontratas que dificultaban el control sobre los trabajadores. González sostiene que mientras sí que ha aumentado la gente que, teniendo contrato, hace horas extras en negro, el trabajo informal ha bajado con la crisis del sector.

Como vemos, existe una gran disparidad de opiniones en torno a la influencia que ha tenido la crisis en el trabajo en negro. Mientras desde las instituciones europeas y gubernamentales se apoya la tesis de que el empleo irregular ha crecido, los datos analizados y la opinión de los sindicatos y las asociaciones consultadas apuntan a un descenso de esta actividad, aunque prevén que con la estabilización de la economía vuelva a repuntar, ya que las empresas podrían apoyarse en el trabajo en negro hasta que la situación se estabilice, y puedan comenzar a contratar personal. Y es que aunque a largo plazo suponga un problema, a corto es otra historia. Para muchos, la contratación irregular es una opción que no pueden, ni quieren, dejar pasar.





“Si se reprime el empleo irregular hay que ofrecer alternativas”

10 03 2010

Entrevista a Alberto Recio Andreu, experto en economía laboral

Por Fabiola López Marín

El Doctor Albert Recio Andreu es profesor titular de la Facultad de Económicas en la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de numerosas investigaciones,  ha publicado una gran cantidad de ensayos y artículos en revistas especializadas. Es, además, vice-presidente 1ro de la Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona, tras casi 30 años de incansable participación en la Asociación de Vecinos de Nou Barris.

  ¿Qué impacto tiene el empleo sumergido en la economía española?

La gente que trabaja en negro tiene salarios bajos, malas condiciones, no tiene seguridad social, pero esto a su vez es lo que ayuda al resto de sectores. Es verdad que, algunas empresas se ven más favorecidas que otras, pues, al tener menos gasto en personal también tienen mayores ganancias. Si hay empleo negro, por ejemplo, en el sector productivo del textil clandestino, y luego, la distribución comercial, de grandes marcas, acaba teniendo acceso a mercancía más barata, aumentarán sus beneficios. Por tanto, está claro que la economía nacional no sufre, y que hay distintos intereses. Los que se llevan la peor parte son los que no tienen derechos.

Con la crisis, ¿ha aumentado en España el empleo irregular?

 No se puede afirmar que este fenómeno aumente en época de crisis, porque cuando se cierran empresas, se pierden empleos regulares y en negro. Quizá en países latinoamericanos si ocurra de esa manera, pues tienen como principal salida de supervivencia la economía informal. En Europa existen mecanismos de seguridad, como la posibilidad de cobrar el paro, que atenúan un poco más la situación.

¿En cuánto se estima actualmente el empleo negro en España?

Medirlo es complicado, depende de lo que se quiera estimar. Una cosa es el empleo sin seguridad social y otra el fraude fiscal. Hay una bolsa de actividades no declaradas de diversos tipos: personas que trabajan en negro a domicilio, domesticas, paletas, cuidadores de enfermos o ancianos, canguros, etcétera; también existen los que tienen un contrato a tiempo parcial y laboran a tiempo completo cobrando una parte en negro; los que trabajan de manera intermitente, unos meses con contrato y otros en negro; quienes tienen un sobresueldo, y quienes usan los papeles de otros para trabajar. Así que, es muy difícil tener una estimación clara que globalice todo el empleo negro. Hay algunas cifras, pero considerarlas en conjunto sería como sumar peras con nabos, y posiblemente esto no sería tan importante para la economía.

Y ¿cómo ha evolucionado este fenómeno en la última década?

Creo que ha habido mucha tolerancia durante largo tiempo. Por ejemplo, la enorme dependencia que tenía la economía española del sector de la construcción le hacía temer al gobierno que si se metía muy duro con los constructores, que son claramente un espacio de dinero negro, podrían parar el crecimiento económico, como al final ha ocurrido. Por otra parte, los cambios demográficos (el hecho de que la población se hace mayor) también ha abierto más posibilidades para los servicios domésticos en negro. Está claro que, en la última década, se ha permitido la llegada de inmigrantes sin derechos, que acaban trabajando de manera irregular en: servicios domésticos, hostelería, construcción, talleres clandestinos, agricultura, construcción, etcétera. Y esto ha quedado reflejado en la regularización del 2005.

Entonces, ¿son los inmigrantes los más propensos a caer en el empleo negro?

No todos, pero los sin papeles sí, porque no tienen derechos. Y aquí se nota que el problema no es el empleo negro en sí mismo, sino el modelo económico-social que tenemos. Habría que tomar en cuenta que la recaudación fiscal es baja en comparación con la de otros países, y la distribución de la renta no es equilibrada.

¿Qué se ha hecho en España para combatirlo?

En los últimos 30 años, ha habido una demanda continua por parte de los sindicatos y de la izquierda, para que se ejerza un mayor control, pero también ha existido una enorme tolerancia fiscal  y de trabajo por parte del gobierno. No es que no se haga nada, pues sí se ha aumentado la recaudación fiscal y se hacen inspecciones de trabajo. En algo hemos avanzado, se van pescando cosas. Pero se debería comenzar a controlar desde arriba hacia abajo. Primero a las grandes empresas, y seguir con las pequeñas que están por debajo.

¿Por qué cree que  el gobierno es tan tolerante?

Si se reprime el empleo irregular hay que ofrecer alternativas. Por ejemplo, en el caso de la gente que trabaja cuidando ancianos y enfermos a domicilio, al combatirlo, habría que ofrecer más centros que presten el servicio, es decir, habría que mejorar las políticas de la seguridad social de la población,  y para pagar eso, se tendrían que cobrar más impuestos y acompañar con una redistribución más equilibrada de la renta. Ese es por ejemplo, el caso del modelo sueco. En tal sentido, en España no hay ningún partido político grande que esté dispuesto a asumir un debate serio para aumentar impuestos que permitan cubrir la demanda de servicios de la sociedad. Tampoco hay más dinero para mejorar las condiciones de vida de toda la gente que trabaja en negro. Al final, acabas no viendo lo que no puedes controlar.